
La integridad superficial debe ser controlada a través del defecto superficial.
La integridad superficial es factor muy influyente en resistencia, corrosión y vida de un componente. (Hablaremos de ello en las próximas semanas).
La integridad superficial además de describir la topología superficial nos habla de las propiedades físicas, mecánicas y metalúrgicas del componente que influyen directamente en la pieza, en su resistencia a la fatiga, resistencia a la corrosión y vida útil.
La integridad superficial debe ser controlada a través del defecto superficial pues son varios los defectos superficiales causados por la combinación de, normalmente dos o mas factores de los citados a continuación:
- Imperfecciones en el material de origen.
- Defectos provocados por el método de generación de la propia superficie.
- Defectos resultantes de la falta de control de los parámetros de fabricación que llegan a producir excesivos esfuerzos, temperaturas o deformaciones en superficie.
Tras estas causas se presentan en la práctica principalmente los siguientes defectos superficiales, hablando de materiales metálicos en particular:
- Ataque intergranular que podemos definir como el debilitamiento de los límites de grano debido a la fragilización y corrosión metal-líquido.
- Deformación plástica superficial, cuando se habla de deformaciones severas causadas por altos esfuerzos debido a factores como fricción, geometría de la herramienta o matriz, herramientas desgastadas y método de procesado.
- Esfuerzos residuales (tensión o compresión) en la superficie producidos por la deformación irregular y la distribución no uniforme de la temperatura.
- Transformaciones metalúrgicas: comprenden cambios microestructurales provocados por los ciclos de temperatura del material; pueden consistir en transformaciones de fase, recristalización, agotamiento de la aleación, descarburado y material refundido, resolidificado o depositado varias veces.
- Cráteres, consideradas depresiones profundas en la superficie del material.
- Grietas externas o internas, consideradas en inicio como microgrietas.
- Inclusiones de elementos o pequeños compuestos no metálicos.
- Zonas sobrecalentadas sufridas por el metal sometido a ciclos térmicos sin alcanzar el fundido.
- Picaduras: depresiones superficiales profundas, por lo general debido a algún ataque físico o químico.
- Salpicaduras: pequeñas partículas metálicas, fundidas y resolidificadas, que se depositan en la superficie, como sucede durante la soldadura.
- Traslapes, pliegues y costuras que son defectos superficiales resultantes del solapamiento de material durante el procesado.
La integridad superficial es un factor muy influyente a la hora de trabajar con componentes de responsabilidad.
Hablaremos de ello en las próximas semanas.
En mi opinión es importante de cuando en cuando recordar la base y fundamento teórico por la que muchos tomamos decisiones.
Seguramente no a diario; pero tener un porqué en el que fundamentar la elección, cambio o mejora de una máquina es uno de los diferenciales de un buen profesional.
Bueno chic@s, nos vemos en LinkedIN.
